Plagas del frío.

Araña Roja, ejemplar joven.
Un ejemplar joven de Araña Roja. Vista lateral.

 

Hola amigos.

El otoño es una época de reposo o pre-reposo para las suculentas en Europa. La cercanía del frío hace recomendable ir reduciendo los riegos y en las zonas frías ir metiendo las plantas en invernaderos.

En estos meses de otoño y el posterior invierno, es tentador pensar que las plantas están en reposo y apenas requieren cuidados, en muchas zonas prácticamente se empaquetan para evitar que se congelen. Pero esta práctica nos puede acarrear más de un disgusto sin previamente no combatimos las plagas que pueden proliferar en nuestras plantas en situación de sequedad. Otro factor muy a tener en cuenta es que la mayoría de los fitosanitarios requieren agua para ser aplicados y muchas veces hacen a las plantas más sensibles a las quemaduras por frío durante unos días.

La solución es sencilla: Antes de que el frío haga más intenso, revisaremos con lupa nuestras plantas para detectar ejemplares de araña roja u otros ácaros, cochinillas, tanto aéreas como de raíz, trips, serpetas o cochinillas de escudo…   No buscamos una plaga establecida sino una plaga incipiente que pudiese convertirse en un serio problema a lo largo del invierno. Si no la combatimos ahora será difícil controlarlas más adelante.

Principales plagas a controlar:

  • Araña roja y otros ácaros: Son las reinas del invierno, o más bien, de la falta de riego y humedad. Producen un aspecto sucio como de pequeñas telarañas. Se requiere muy buena vista o una lupa para verlas. con el tiempo producen una destrucción superficial de la planta y el agotamiento de la misma. Solo afecta a determinadas plantas suculentas.  Más info
  • Cochinillas de Raíz: Hay multitud de clases de cochinilla, muchas especializadas en grupos concretos de plantas.  Las más peligrosas en esta época son las de las raíces. Tendemos a dejar tranquila la planta y consideramos que el aspecto poco hidratado de la misma es natural por la falta de riego. Esto puede enmascarar la destrucción de las raíces por parte de esta plaga. Para detectarla es interesante mirar la parte inferior de nuestras macetas y la zona de la mesa donde estaban situadas buscando unas manchitas blancas. Si tenemos sospechas podemos desenterrar las raíces en busca de estas mismas manchitas blancas. Lo mejor en caso de encontrarlas es lavar las raíces y tratar con productos específicos. Su proliferación y contagio es rápido.
  • Cochinillas aéreas: Son las que se sitúan en la parte no enterrada de la planta. Son claramente visibles y en general se pueden eliminar con fitosanitarios específicos. Su gran peligro está en que proliferan rápido y producen grandes deformaciones en las plantas.
  • Cochinillas de escudo o Serpetas: Pequeñas y discretas, estos animalitos con forma de lapa pueden ir colonizando las plantas sin que apenas nos demos cuenta. Con el tiempo recubren por completo las plantas y agotan sus reservas. La única característica especial es que al estar cubiertas por el escudo, los insecticidas de contacto apenas les afectan. Mejor usarlos sistémicos.

Otro factor crítico son las posibles goteras en los invernaderos.  pueden producir el mojado de nuestras plantas en el peor momento y normalmente su podredumbre.

En muchas zonas es costumbre empaquetar los cactus del exterior para evitar que se congelen. Esta práctica, que da buenos resultados, tiene tres peligros principales que tendremos que controlar:

  • Las acumulaciones de agua sobre los plásticos. Estas acumulaciones pueden alcanzar grandes pesos que podrían romper las plantas.
  • El viento. Si el recubrimiento, especialmente de grupos de plantas ofrece mucha resistencia al viento, este podría troncharnos las plantas.
  • La acumulación de humedad en el interior. Si usamos plásticos corremos el riesgo de que se acumule demasiada humedad en su interior y produzca podredumbres. Para evitar esto es bueno dejar una cierta abertura en la parte inferior que permita algo de circulación de aire.

 

Y por último, nunca confiarnos del todo en que las plantas estén en reposo y no requieran cuidados. Hay que revisarlas de cuando en cuando.

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