La madurez en las colecciones de plantas suculentas.

Jardín de cactus de mi casa.
Un rinconcito de mi jardín en el que predominan los astrophytum.

A todos nos pasa al principio, compramos todo lo que esta a nuestro alcance. En poco tiempo reunimos una colección de varios centenares de ejemplares, que poco a poco ocupan mas y mas espacio. Salvo excepciones el espacio disponible para nuestras plantas es limitado, por no decir muy limitado y pronto nos vemos en la necesidad de hacinarlas o de empezar a desprendernos de las que menos nos gustan.

Otro factor limitante es el tiempo, o la falta de tiempo para cuidar y disfrutar de nuestra colección, que al fin y al cabo es su única razón de existir. En muchos casos los ejemplares menos atractivos pueden caer en el olvido y en la falta de cuidados, lo que supone una condena a muerte a corto o medio plazo, o peor aún, puede producir un cansancio y desánimo que termine con el abandono de toda la colección o con el cese de su mantenimiento y cuidados.

Es triste al acudir a nuestro invernadero, sentir mas una carga de trabajo que un tiempo de calma, o preguntarnos ¿para que quiero yo esa planta?.

Ese puede ser el momento de la evolución, una evolución positiva, no hacia el abandono sino a la madurez. Una madurez como aficionados que nos permita discernir claramente que plantas son las que realmente queremos, incluso ¿que forma queremos darle a las plantas?.

Ese es el momento de limitar nuestra colección solo a las plantas que podemos mantener con comodidad, las que podemos disfrutar, de las que podemos aprender y no mas.

Buscando el estado óptimo de cada planta, el aspecto inmaculado de una planta cultivada libre de plagas y otros daños, convertir cada uno de nuestros ejemplares en un individuo notable, algo digno de ser contemplado sin sentirnos culpables por los defectos causados en muchos casos por la ignorancia o la desidia.

Por otra parte no siempre es fácil saber qué planta añadir a nuestro jardín, es fácil caer en el coleccionismo, en tratar de tener una de cada, o todas las de determinado género, o peor aún, las plantas que están de moda en este momento.  Todas esas actitudes solo conducen al a frustración. De nada sirve tener plantas si esas plantas no nos emocionan. ¿Para qué quiero yo una planta que les guste al os visitantes si a mi no me gusta?

¿Y por que no, si una planta nos gusta reproducirla y regalarla a los amigos? Es algo realmente gratificante mantener un pequeño semillero en el que no solo podamos observar el crecimiento y evolución de una planta desde la semilla hasta el estado adulto, ademas esto nos proporcionará una pequeña producción para regalar o intercambiar, de forma que si perdemos alguna especie siempre podremos pedírsela a alguno de nuestros amigos, aunque mi experiencia en este sentido me dice que los amigos no tendrán la planta cuando se la pida….

No hay que dejar de la do la responsabilidad. Si queremos ser amantes de las plantas suculentas tenemos que ser capaces de rechazar esas plantas de procedencia dudosa, que pueden proceder del expolio de la naturaleza, o incluso del robo de otras colecciones. También es importante saber esperar, en muchos casos el afán por conseguir plantas recién descubiertas,  produce una fiebre depredadora que solo puede terminar con el expolio de las poblaciones originales. Esto es especialmente dramático en especies descubiertas de las que las poblaciones originales solo contienen unas decenas de ejemplares.

Es bueno ser capaces de plantearnos que lo mejor para una determinada especie  es que yo no la tenga. Este discernimiento marca la clase de aficionados que somos.

La elección es entre unas cuantas botellas de vino bueno o una gran bodega de vino agrio.

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One thought on “La madurez en las colecciones de plantas suculentas.

  1. Muy bueno el articulo…muy cierta la evolucion,muchas veces,de nuestras colecciones…es importante saber cuidar de cada planta que compramos o conseguimos por intercambio…actualmente trato de regalar a los amigos que aman mi coleccion…es muy gratificante!..gracias por enseñarnos

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