Siembra

Todos nos decimos amantes de las plantas suculentas, pero en muchos casos somos simples consumidores. Quien realmente las ama siente la necesidad de reproducirlas y extenderlas.

Varios semilleros en diferente estado de crecimeinto.
Semilleros de cactus y euphorbias en diferente estado de crecimiento.

Reproducción por Semillas:

Obtener plantas a partir de semillas quizás sea una de las experiencias más gratificantes que nos pueda proporcionar nuestra afición. A pesar de lo que se dice es algo que esta al alcance de cualquiera que siga cuidadosamente las instrucciones que se dan a continuación y tenga suficiente constancia para observar y cuidar sus semilleros a lo largo de los meses.
Otra cuestión a tener en cuenta es que resulta mucho más fácil obtener semillas de la colección de un amigo o de la nuestra propia que la planta correspondiente, especialmente en el caso de determinadas especies imposibles de reproducir por esqueje.
Las semillas pueden ser enviadas con un coste reducido a cualquier parte del mundo. Hay que informarse de las limitaciones legales que este intercambio puede tener en determinados países.
A continuación se detallan los cuidado que requiere una semilla para a lo largo de todo un año convertirse en una plantita que pueda ser tratada como adulta. Estos cuidados pueden requerir algunas pequeñas adaptaciones dependiendo del clima en el que nos encontremos. En mi caso me encuentro en Sevilla, al sur de España.
Semillas diversas.
Mezcla de semillas de cactus.

Las Semillas:

Las semillas son el factor más importante para tener éxito en una siembra de cactus. Si las semillas no están en buen estado todos nuestros esfuerzos serán inútiles y tardaremos al menos 15 días en darnos cuenta. Lo mejor para los primeros intentos es utilizar semillas frescas de cosecha propia.

Semillas de Cactus y Suculentas.
Semillas de Cactus y otras Suculentas. Máxima frescura.
Recolección y conservación de las semillas: Cuando uno de nuestros cactus dé fruto tenemos que esperar a que esté maduro completamente, después los retiraremos y desmenuzaremos completamente para extraer y limpiar las semillas. Es importante que las guardemos totalmente libres de pulpa, de lo contrario sufriremos con casi total seguridad la visita de los hongos.
El mejor sitio para almacenar las semillas es en un sobre de papel poroso en el que indicaremos la especie, fecha y lugar de recolección. Todos los sobres juntos se guardarán en una caja o lata con material deshidratador.
Dependiendo de la especie y la forma de conservación las semillas pueden tener una vida que oscila entre un par de meses y muchos años. Algunas especies necesitan un tiempo de reposo de las semillas antes de que puedan ser sembradas.
Las semillas se pueden desinfectar con lejía diluida durante unos minutos, lo que reduce la incidencia de hongos, también existen fungicidas específicos para semillas como el Tiram y el Tachigarem, que mejoran notablemente los resultados.
Preparación de la mezcla de tierras.
Al preparar la mezcla de tierras es recomendable eliminar cualquier fragmento grande.
Tierra para la siembra.
Hay muchas posibles mezclas de tierra para la siembra de cactus, su uso depende de la zona geográfica, el clima y la disponibilidad de los materiales necesarios. Por mi parte la mezcla que mejores resultados me ha dado es:
– 1/6 Turba Rubia, es una turba natural levemente ácida y de un color parecido al tabaco, procede de la fermentación de tejido vegetal en zonas libres de oxígeno. Si no se encuentra podemos usar más turba negra.
– 1/6 Turba Negra, es una turba natural fermentada en presencia de oxígeno, aporta más nutrientes que la negra.
– 1/3 Arena Gruesa, con granos entre 0,8 y 2 mm. Normalmente tendremos que tamizarla nosotros mismos seleccionando los distintos grosores. Es fundamental que sea arena silícea, es decir, que no contenga cal. Podemos asegurarnos mezclando un poco de arena con ácido, si la arena desaparece no sirve.
– 1/3 Carbón Vegetal Molido. Actúa como un fungicida muy eficaz durante toda la vida del semillero.
No se recomienda la adición de abonos granulados por que pueden perjudicar a las plántulas que queden en contacto con uno de los granos de abono.
Podemos añadir una pequeña cantidad de tierra de labor (huerta) para facilitar el mojado de la mezcla.
Una vez preparada la tierra la tamizaremos en una malla de 8 -10 mm de cuadro para descartar las partículas demasiado grandes que puedan dificultar el crecimiento de las plantitas.
Si creemos que nuestra tierra puede estar contaminada por hongos, semillas de otras plantas o cualquier otra plaga es recomendable hervirla durante unos minutos.
Aspecto de la mezcla preparada.
Aspecto de la mezcla de tierra para semillero.

Como Sembrar.

Para una primera aproximación a la siembra lo más recomendable es usar pequeños recipientes, por ejemplo macetas de 5,5Cm. Si se usan recipientes más grandes en caso de cometer un error podemos perder una gran cantidad de plantas. En recipientes pequeños es difícil mantener las condiciones adecuadas para un crecimiento adecuado.
En las explotaciones comerciales se suelen usar grandes superficies de semillero con perforaciones de entre 2 y 6 centímetros cuadrados en cada una de las cuales se deposita una semilla. Este método minimiza el numero de repicados necesarios para producir una planta adulta, pero no es nada recomendable para un principiante por las dificultades que entraña.
En nuestro caso nos quedamos con las macetitas de 5.5 Cm. Lo primero es poner una capa de unos 2 centímetros de grava a modo de drenaje. Posteriormente añadimos unos 2-3 Cm. de la mezcla de tierras descrita anteriormente. Es fundamental que la superficie de la tierra sea lisa, lo que facilita la distribución de las semillas y posteriormente del agua de riego. También que este por lo menos a 1,5 Cm del borde de la maceta, de forma que en los primeros tiempos del crecimiento de la planta esta no sobresalga del borde de la maceta y podamos tapar el semillero sin dañar las plántulas.
Esparciremos las semillas lo más uniformemente posible en la superficie evitando aglomeraciones y calculando que cada planta medirá más de un centímetro antes de ser trasplantadas y que suelen germinar un 90% de las semillas.
Se pulveriza un poco de agua para fijar las semillas a la superficie de la tierra y evitar que se muevan.
Cubrimos toda la superficie del semillero con una capa de entre 1 y 2 mm de arena muy gruesa dependiendo del tamaño de las semillas empleadas.
Es fundamental etiquetar el semillero con la fecha de siembra, especie utilizada y cantidad de semillas. Si no se hace será difícil identificar las plantas hasta que alcancen un tamaño más que considerable, cosa que puede tardar varios años. Ojo, la etiqueta tiene que durar muchos meses sin borrarse, no es recomendable usar rotulador.
Semilleros en maceta cubiertos con cristal.
Semilleros cubiertos con cristal para que mantengan la humedad.

La Germinación:

Lo único que le falta a nuestros semilleros para cubrirse de plantitas es disponer de la humedad y temperatura adecuadas durante un plazo que dependiendo de la especie y calidad de nuestras semillas puede oscilar entre las 24 horas y los 15 días.
La humedad: Tenemos que pulverizar agua sobre el semillero hasta que este totalmente empapado, luego lo cubriremos con plástico o cristal para evitar que el agua se evapore rápidamente. Pulverizaremos agua tantas veces como sea necesario para mantener la tierra muy húmeda hasta que todas las plantitas estén asomadas en la tierra. Si esta permanece seca durante el periodo de germinación las consecuencias para nuestras plantitas serán desastrosas, pudiendo no germinar ninguna.
Una vez que las plantas estén germinadas destaparemos el semillero y reduciremos notablemente los riegos, de lo contrario pueden aparecer hongos.
La temperatura: Cada especie tiene su temperatura ideal de germinación, de todas formas como orientación casi cualquier cosas que sembremos germinara bien a unos 25ºC. Podemos esperar a sembrar cuando la temperatura ambiente sea adecuada o utilizar una estufa con temperatura regulable.
Las plantas no necesitan luz para germinar, pero si no disponen de ella y la germinación es escalonada durante varios días corremos el riesgo de que las primeras plantas en nacer se alarguen demasiado buscando la luz. Este problema se manifiesta especialmente en las euphorbias.
Semilleros de pocos meses.
Semillero de pocos meses en los que se aprecian las pequeñas plantas ya formadas.

Cuidados de las Plántulas.

El crecimiento y engorde de las plantas en el semillero es posiblemente la tarea más difícil de la reproducción por semillas. En esta fase descubriremos todas las carencias de nuestros semilleros o de nuestra técnica.
Lo primero es tener en cuenta que las plantas de este tamaño son algo realmente frágil, pondremos los semilleros en un lugar estable y aislado de la lluvia o caída de objetos. Este lugar tiene que tener una adecuada ventilación y luz solar tamizada por un plástico translucido o una malla de sombreo.
Los riegos se realizan pulverizando agua de forma que no remueva la superficie y caiga suavemente sin formar charcos. Cualquier chorro violento puede arrancar a nuestras plantitas. No considero recomendable el riego por inmersión por que se produce una mayor acumulación de sales en la tierra.
Regaremos cada vez que la tierra esté más o menos seca. No es recomendable mantener la tierra siempre demasiado húmeda por que esto favorece a los hongos, tampoco dejaremos secar el semillero durante demasiado tiempo por que las plantas perciben un riesgo de sequía y suspenden el crecimiento a pesar de que reguemos.
Es conveniente observar los semilleros con gran atención para detectar lo antes posible cambios de color en la tierra, muerte de algunas plantas o la visita de otras plagas. En caso de aparecer aplicaremos el tratamiento correspondiente a una planta adulta pero en concentraciones algo inferiores. Puede ser recomendable aplicar fungicidas curativos o preventivos, pero con moderación. Todo fitosanitario que apliquemos al semillero retrasará su crecimiento.
Existe una relación directa entre la aparición de cochinillas de raíz y los hongos, la única forma de detectarlas es revisando las raíces de las plantas muertas, o arrancando alguna en caso de observar debilidad injustificada.
Para conseguir un adecuado crecimiento podemos añadir algunos productos:
– Abonos NPK, son el alimento fundamental de las plantas.
– Micro elementos, son otras substancias que la planta necesita en menores cantidades pero que resultan imprescindibles para la vida.
– Controladores de cal, si el agua que usamos tiene cal esta se acumulará en la tierra impidiendo la asimilación de los nutrientes, podemos eliminarla añadiendo pequeñas cantidades de ácido al agua, es recomendable el acético para los aficionados por su facilidad de obtención y por que resulta relativamente menos peligroso, en las explotaciones comerciales se suele usar nítrico y fosfórico.
– Ácido Húmico y Ácido Fúlvico, mejora la calidad de la tierra del semillero facilitando la asimilación de los nutrientes, compensando posibles desequilibrios y estimulando la formación de nuevas raíces.
– Aminoácidos, todos los seres vivos los utilizan para construir algunas de sus estructuras fundamentales. Estos aminoácidos requieren una gran cantidad de energía para ser fabricados, incluso algunas plantas no son capaces de producirlos todos. Añadir una pequeña cantidad de concentrado de aminoácidos favorecerá un mayor y más sano crecimiento de las plántulas.
Plántulas de unos meses.
Plantas recién repicadas del semillero.

El Repicado.

Es el proceso de pasar las plantas del semillero a macetas individuales para su engorde definitivo. Es recomendable hacerlo literalmente cuando no quepan en el semillero, normalmente entre seis meses y un año después de la siembra.
Es un proceso sencillo, se desmenuza la tierra con cuidado para extraer las plantas con raíces evitando causarles daño, siguen siendo realmente frágiles. A continuación las sembraremos en una mezcla de tierra normal y las cultivaremos como plantas adultas.
Para el proceso de repicado la tierra del semillero tiene que estar seca, al igual que la de la maceta de destino. No es recomendable regar en unos días.
Es una buena ocasión para revisar las semillas por si existen cochinillas u otras plagas.

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